La vida es una constante búsqueda... y a ti te encontré en la calle.

domingo, 11 de septiembre de 2011

jueves, 9 de junio de 2011

Renuncio a Satanás (o no)

 “Había nacido en el seno de una familia…” bueno, en el seno es una frase muy hecha, digamos que: “Había nacido dentro de una familia muy…” no, tampoco me convence.

Mis padres y sus respectivas familias eran muy peculiares. (Sí, así mejor). No peculiares físicamente, no, no por sus formas de ser, no, tampoco. Mi familia se caracterizaba muy mucho por sus creencias. La familia de mi padre era del tipo creyente amedrentado, creyentes de un dios vengativo al cual hay que orar y adorar día y noche. Jamás podré sacarme de la cabeza aquellas vagas ideas de juventud. Cada vez que se ponían a rezar todos juntos el rosario mi imaginación echaba a volar y los veía sacrificando a algún pobre animalito del corral en honor de aquel dios del antiguo testamento que tantos les gustaba y hacía sufrir. Por otro lado estaba la familia materna, que si bien distaba algo de mi otro clan, no dejaba de ser creyente, menos beato, con menos ganas de azotarse ante un mal pensamiento, pero igualmente amigo de comulgar, confesar y guardar las fiestas.
Pues bien, esto tampoco dejaba de ser tan raro. No, para raro, raro, el tío abuelo de mi madre, que en paz descanse. Mi tío Genaro, “el Genaro”, no creía en la gravedad, y bueno, así toda su familia, sus dieciséis hijos y su santa señora, los nietos aún no habían cavilado sobre tan pesada cuestión dada su edad pero las malas lenguas decían que incluso alguna de sus nueras había pasado a tan filosófico y antigravitatorio movimiento. Movimiento no nacido en Atenas, sino en la pobre cabeza del tío Genaro (Jamás volvió a ser el mismo tras aquel invierno con aquellos fuertes vientos que le descolocaron algo más que la boina)

En fin, a lo que iba. Yo, la verdad, poco aferrado a cualquier cuestión que me distrajeses más de lo necesario, nunca tuve muchas luces, no fui nunca dado a temas eclesiásticos. Me alejé siempre mucho de la misa, los sacrificios de cabras y la fuerza gravitatoria, aunque he de decir que por esta última siempre he sentido cierta atracción. Yo jamás creí en dios, tampoco en el diablo e incluso si me apuras ni en el Isaac Newton ése, pero hete aquí que me hallo delante del señor cura, Don Teodoro, quien marcó mi infancia a base de golpes de nudillos en el colodrillo y reglazos en las llemas de los dedos, a  punto de renunciar a… Satanás, sí, Satanás, así, a la ligera, sin haber él mediado en el asunto ni habiéndome hecho nada.
El caso es que tras haber aceptado irle de padrino a la pequeña del Venancio, gran amigo desde que en la mili olvidamos viejas reyertas familiares a base de vino, guardias y frío, estoy aquí, en el altar, renunciando a Satanás y temiendo que a partir de ahora me falte algo. Sólo renuncié una vez a algo, cuando el Arcadio, el más bruto del pueblo vecino, me sacó a la moza y ante la azada y metro ochenta del muy mastuerzo no me atreví a rechistar, pero no sé, el relieve del diablo que adorna el retablo de la iglesia me impone más. Nunca debería haber llegado a este punto. ¿Qué se la va a hacer? Que dios nos coja confesados y el tipo rojo de los cuernos y pezuñas de cochino sepa perdonarme dentro de sus posibilidades.

lunes, 16 de mayo de 2011

Caricaturas de actrices

Aquí os dejo caricaturas de varias de las actrices con quienes más me he reído, sufrido o llorado, o de las que me he enamorado, que también las hay. El orden es un tanto aleatorio, así que ni son éstas las 6 que más me gustan ni nada por el estilo, simplemente son 6 de las aproximadamente 30 que espero dibujar poco a poco.







sábado, 7 de mayo de 2011

lunes, 28 de febrero de 2011

Plutón BRB Nero

Tras mucho dibujar
al fin acabé el merecido 
homenaje a la serie más
loca de la tele española.

martes, 15 de febrero de 2011

Plutón BRB Nero

Ando estos días acabando un dibujo que empecé en agosto de 2010. Se trata de una caricatura del reparto de la loca y simpática serie del ahora tan de moda Alex (tengo un par de huevos para no comulgar con el gobierno y la ley Sinde) de la Iglesia. Os recomiendo ver la serie a los que os guste la ciencia ficción de verdad (Blade Runner, Star Wars, Alien... ) a los que os guste el cine de Alex, siempre diferente y a veces genial, y sobretodo, a los locos que disfruten del humor sin más, absurdo, loco, surrealista, o cualquier otra materialización posible.
Encontraréis en esta serie kilos y kilos de trabajo bien hecho sin pretensiones, diversión y risas sin más, actores geniales y un director grande en todos los sentidos

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Mi último sueño

   Como te iba contando… Fue mi último sueño, nunca más tuve que torturarme con esas falsas visiones.


   Aquella noche, tras quedarme transpuesto con alguna copa de licor entre mis manos, intentando hacer más rápido aquel camino hacia la cama que tantas veces había acabado en el suelo del salón, tuve aquel sueño. Había sido un día normal, como cualquier otro, igual de anodino, insípido y rutinario. Aquel día, digo, fue la última vez que soñé. Tras pasar las primeras horas de aquel profundo y vertiginoso sueño guiado por el exceso de alcohol, llegó el punto en que mi mente empezaba a despertar. Comenzaba a distinguir entre lo irreal y lo que no lo era (si acaso algo no lo era) Me encontraba en esa travesía en que el subconsciente comienza a distinguir entre los sueños absurdos y la realidad, no menos absurda. Ese momento en el que logramos abandonar las fieras pesadillas que desde la infancia nos quieren interrumpir el sueño como zumbidos de incómodos mosquitos agitados por el calor del verano y pasamos a esas últimas horas de sueño (lejos de los efectos de la bebida y) más propensos a ser rotos en cualquier instante. Frágiles ante el despertar de un nuevo día. 

   No fue ese mi caso. Empecé a dar vueltas, desaparecía el efecto de aquel somnífero infalible. Cuando encontré en mis sueños a aquella mujer, una mujer alta, de tez pálida y pelo negro, todo cambió. Su atractivo me hacía acercarme a ella, sus misteriosos susurros que apenas alcanzaba a distinguir entre el angustiosos silencio que habita los sueños me hacía acercarme más y más. Al aproximarme crecía la atracción que ella ejercía sobre mí. Sus pechos, sus piernas, sus manos, la perfección de los sueños no iba a dejar de existir por el mero hecho de ser mi último sueño. Cuando estaba casi a mi alcance levantó la cabeza, la giró, me observó y clavando sus ojos negros en mí, dijo algo… No recuerdo el que, sólo recuerdo que no desperté, y que obviamente, jamás volví a soñar.