La vida es una constante búsqueda... y a ti te encontré en la calle.
martes, 9 de octubre de 2012
Chusco, un can vagabundo
En enero de este año (2012) me llamaban de la editorial primerapersona. Me habían contratado para ilustrar un libro infantil (yuhuuuuuuuu). Pasaron los meses, se maquetó, imprimió y aquí está mi niño, esperando a que lo leáis.
Se llama “Chusco, un can vagabundo” y ha sido escrito por la autora Begoña Ibarrola. El precio del libro es 12 € y está enfocado a un público de 3 a 7 años.
Por ahora, al igual que he hecho con los medidores, los venderé yo en mano (saco más pelillas así que si los compráis en una librería), de todas formas espero poder informar sobre donde los encontraréis, de todas formas no creo que haya problema, los veréis por las principales librerías.
Espero que os guste, lo he hecho con todo el cariño del mundo (y con muuuucha ilusión) fue un sueño hecho realidad poder ilustrar un libro infantil y espero que se convierta en el primero de muchos.
Graciñas!!
lunes, 13 de agosto de 2012
MEDIDORES
Información actualizada en este ENLACE
Buenas gente!!!
Acabao de recibir mi pedido número 200 de mediddor y es un buen momento para actualizar el blog dando buena cuenta de los medidores, ese gran y barato regalo ;)
Como algunos sabéis, he pasado estos últimos meses modificando los medidores. Creando un segundo diseño, variando el original para hacer un modelo netamente femenino, cambiando los materiales para que puedan ser fácilmente transportables (para los medidores que se vayan lejos) y por último uno para medir bebés (también versión flexible)
Llegado a este punto, creo que ya tengo más que definido el invento, así que ahí os dejo unas fotos donde queden todos los diseños bien visibles.
Espero que me hagáis más y más encargos, y por cierto, a partir de ahora los nombres se los pinto yo a mano, excepto en los plastificados (especiales para medir bebés o para llevar cómodamente a largas distancias) que irán de imprenta como en las imágenes que podréis encontrar en entradas anteriores del blog.
miércoles, 4 de julio de 2012
La sensación
Aquel día, de nuevo, volvía a tener aquella extraña sensación. De cuando en cuando me volvía, como aquella punzada en la nuca o aquel temblor en el párpado.
Corría apurado a las oficinas de uno de los prestamistas de la ciudad, como había hecho tantas y tantas veces. Mirando con atención antes de cruzar, sin esperar ni recordar lo que iba a suceder, lo que iba a venir, aquella sensación.
Iba canturreando, sujetando aquellos papeles y disfrutando en cierto modo de aquellos descansos que motivaban los recados varios a los que me mandaban en el trabajo. A pesar de la lluvia, del frío, y de aquella espesa niebla que siempre nos acompañaba… y claro, a pesar también de la posibilidad de que aquella sensación volviera.
Y de nuevo apareció. Tal vez siempre había estado ahí, agazapada entre la niebla. Por el rabillo del ojo distinguí a aquel oscuro caballero, nunca sabría describirlo, nunca lo había visto el tiempo suficiente para recordar nada de él. Quizá no hubiera nada que recordar. Como tantas y tantas veces no le di importancia, seguí hacia mi destino. Entré en el número 23 de la Plaza… a la salida no pude verlo. Realmente no lo busqué, no sentí jamás esa necesidad. Volví sobre mis pasos, de nuevo disfrutando de estar al aire libre. Me gustaba estar por aquellas calles a pesar del tiempo y de la maldita niebla, y del frío, y de esa humedad, dios, maldita humedad… a lo mejor él me seguía.
De nuevo pasé por los mismos cruces, me detuve, continué, giré, miré las calles antes de cruzarlas, y de nuevo, en uno de esos giros volvió la sensación. Lo vi, podría estar tan seguro o tan inseguro como cualquiera de las otras veces que creí verlo. Continué, volví al aburrido trabajo, me senté en mi puesto y continué con mis labores, las de siempre, las que tan bien conocía.
No salí en varias semanas, no volví a verla en varios meses. La siguiente ocasión en que acudimos a nuestra cita lo noté extraño, menos oscuro que de costumbre. Estaba en una de aquellas calles, distinguí sus rasgos, observé sus gestos y las proporciones de sus miembros. ¡Lo podría reconocer a partir de aquel día! Al ver mis ojos fijados en él, imagino que empujado por mi expresión, entendió que había dejado de ser un oscuro caballero. Su cara se retorció en una extraña mueca y corrió, corrió alejándose de mi, quizá simplemente tuviese la sensación de haberme visto. Noté a alguien corriendo detrás de mi antiguo perseguidor, quizá escapase de él y no de mi. A este hombre no pude verle la cara, no pude distinguir rasgo alguno, sólo era una oscura sombra. Mi antiguo perseguidor corrió, corrió y corrió. No miró antes de cruzar aquella calle y se lanzó a los pies de aquella carreta, los caballos ignoraron a mi viejo compañero y allí, el pobre, encontró su fin. Justo en ese momento creí recordar algo, a menudo lo hacía. El caballero oscuro se rió a carcajadas, me recorrió un profundo escalofrío y creí entenderlo todo.
Recordé que tenía que ir a uno de mis recados. Cruzando la niebla, girando por una fría calle y mirando con cuidado por todas las calles que saliesen a mi paso, me interné (una vez más) en la niebla.
Corría apurado a las oficinas de uno de los prestamistas de la ciudad, como había hecho tantas y tantas veces. Mirando con atención antes de cruzar, sin esperar ni recordar lo que iba a suceder, lo que iba a venir, aquella sensación.
Iba canturreando, sujetando aquellos papeles y disfrutando en cierto modo de aquellos descansos que motivaban los recados varios a los que me mandaban en el trabajo. A pesar de la lluvia, del frío, y de aquella espesa niebla que siempre nos acompañaba… y claro, a pesar también de la posibilidad de que aquella sensación volviera.
Y de nuevo apareció. Tal vez siempre había estado ahí, agazapada entre la niebla. Por el rabillo del ojo distinguí a aquel oscuro caballero, nunca sabría describirlo, nunca lo había visto el tiempo suficiente para recordar nada de él. Quizá no hubiera nada que recordar. Como tantas y tantas veces no le di importancia, seguí hacia mi destino. Entré en el número 23 de la Plaza… a la salida no pude verlo. Realmente no lo busqué, no sentí jamás esa necesidad. Volví sobre mis pasos, de nuevo disfrutando de estar al aire libre. Me gustaba estar por aquellas calles a pesar del tiempo y de la maldita niebla, y del frío, y de esa humedad, dios, maldita humedad… a lo mejor él me seguía.
De nuevo pasé por los mismos cruces, me detuve, continué, giré, miré las calles antes de cruzarlas, y de nuevo, en uno de esos giros volvió la sensación. Lo vi, podría estar tan seguro o tan inseguro como cualquiera de las otras veces que creí verlo. Continué, volví al aburrido trabajo, me senté en mi puesto y continué con mis labores, las de siempre, las que tan bien conocía.
No salí en varias semanas, no volví a verla en varios meses. La siguiente ocasión en que acudimos a nuestra cita lo noté extraño, menos oscuro que de costumbre. Estaba en una de aquellas calles, distinguí sus rasgos, observé sus gestos y las proporciones de sus miembros. ¡Lo podría reconocer a partir de aquel día! Al ver mis ojos fijados en él, imagino que empujado por mi expresión, entendió que había dejado de ser un oscuro caballero. Su cara se retorció en una extraña mueca y corrió, corrió alejándose de mi, quizá simplemente tuviese la sensación de haberme visto. Noté a alguien corriendo detrás de mi antiguo perseguidor, quizá escapase de él y no de mi. A este hombre no pude verle la cara, no pude distinguir rasgo alguno, sólo era una oscura sombra. Mi antiguo perseguidor corrió, corrió y corrió. No miró antes de cruzar aquella calle y se lanzó a los pies de aquella carreta, los caballos ignoraron a mi viejo compañero y allí, el pobre, encontró su fin. Justo en ese momento creí recordar algo, a menudo lo hacía. El caballero oscuro se rió a carcajadas, me recorrió un profundo escalofrío y creí entenderlo todo.
Recordé que tenía que ir a uno de mis recados. Cruzando la niebla, girando por una fría calle y mirando con cuidado por todas las calles que saliesen a mi paso, me interné (una vez más) en la niebla.
sábado, 26 de mayo de 2012
Exposición 1x2 (La 13 catorce - mayo 2012)
A partir del jueves 31 de mayo tengo el placer de compartir
(de nuevo) con mi amigo Rubén Mariño, una expo. Su nombre será 1x2 (1 tema x 2 autores) serán casi los mismos trabajos que ya expusimos en marzo en el Alfaiate con alguna novedad.
La exposición la podréis contemplar
en La 13 catorce (Calle Menéndez Pelayo 9 bajo. Zona Plaza de Vigo. A Coruña) Mil gracias a la gente de La 13 catorce por todo.
Comentaros que en la inauguración podréis degustar pinchos gentileza de La 13 catorce, además de las cervezas (ambas cosas, cerveza y comida le han dado buena y merecida fama en A Coruña a esta cervecería)
Si os gusta alguna caricatura tendréis la oportunidad de llevaros láminas
de los trabajos expuestos a casa al módico precio de:
1,50 € una postal de tamaño A5 (14x8x21 cm)
2,00 € A4 (21x29,7 cm)
5,00€ A3 (se trata del mismo tamaño que el expuesto) (42x29,7 cm)
5,00€ A3 (se trata del mismo tamaño que el expuesto) (42x29,7 cm)
12,00€ el A3 enmarcado, tal cual lo veréis expuesto, mismo marco, misma lámina...
Os dejo ya, espero que os gusten y en caso de querer ver más material nuestro, comprar otro dibujo ajeno a la exposición, realizar algún encargo ya sea una caricatura o cualquier otro tipo de ilustración... podeis contactar con nosotros en:
Rubén
Mariño
mail_entintadamente@gmail.com
Jose
Souto
mail_josess@gmail.com
tfno_637 801 548
viernes, 18 de mayo de 2012
NUEVOS MODELOS Y NUEVOS FORMATOS DE MEDIDORES (parte 3)
Información actualizada en este ENLACE
viernes, 13 de abril de 2012
MEDIDOR INFANTIL regala algo original, artesanal y exclusivo (parte 2)
Información actualizada en este ENLACE
Tras preguntar en varias imprentas sobre materiales, opciones varias para realizar el medidor y demás, ya sé cual será el precio del medidor: 12,00 €. (13,00€ si queréis que sea personalizado con el nombre del niño/s impreso)
Finalmente no los haré manualmente emulando a los de bricomanía sino que los encargaré a una imprenta y vendrán con un acabado mejor que el yo podría conseguir en casa, obviamente. Eso sí, al no hacerlos yo para conseguir un precio asequible necesito hacer de 15 en 15, por lo tanto no los podré entregar inmediatamente, así que podéis encargarlos con antelación que no hay problema, ya os los daré y cobraré cuando sea que los necesitéis, para el cumple del niño por ejemplo.
Materiales:
El medidor irá impreso en papel de 180 gr. e irá pegado a un cartón pluma especial. Se trata del usado en decoración que cuenta con láminas metálicas interiores (evitando deformaciones debidas a la humedad) y es adhesivo, siendo la unión con el papel mucho mejor que usando pegamentos. El producto será más duradero que lo que pensaba en un principio usando el cartón pluma sencillo de maquetas.
¡¡¡Ah!!! Espero poder colgar en breve imágenes del segundo modelo de medidor para quien quiera regalar dos y prefiera que sean diferentes.
Bueno, ya iremos hablando para confirmar pedidos y entregas. Un saludo.
domingo, 8 de abril de 2012
MEDIDOR INFANTIL regala algo original, artesanal y exclusivo (se puede incluir el nombre del niño/a en alguna de las ilustraciones)
Información actualizada en este ENLACE
FOTOS DEL PRIMER MEDIDOR IMPRESO (IMPRESIÓN A COLOR SOBRE CARTÓN PLUMA)
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